Por Natalie Rinn

A fines de 1971, se propagó una noticia sorpresiva entre el Coro Comunitario del Sur de California, en Los Ángeles. Aretha Franklin iría a la Ciudad a grabar un álbum de música gospel en vivo en enero, y 25 miembros del coro la estarían apoyando.

El grupo era liderado por una de las figuras más famosas del gospel de la época, el Reverendo James Cleveland, pero sus cantantes eran parroquianos de la localidad. Mary Hall, una contralto, tenía 22 años. “El Reverendo simplemente dijo, ‘estáte en el ensayo’”, dijo el mes pasado. “No podía creer que me estaba preparando para cantar con la Reina del Soul. Sigue siendo uno de los máximos momentos de mi vida”.

Ese momento —una sesión electrificante de dos noches ante públicos en vivo en la Iglesia Bautista New Temple Missionary— resultó en “Amazing Grace” de Franklin, el LP de música gospel de mayores ventas en la historia.

Menos conocido, hasta hace poco, es que las sesiones también fueron filmadas, pero desaparecidas durante décadas. Con “Amazing Grace” ahora en estreno limitado, los fans finalmente pueden apreciar el evento.

Para 1971, Franklin era una de las máximas estrellas de la música pop, con éxitos como “Respect” y “Think”. Los ejecutivos en Warner Bros, que habían adquirido Atlantic Records (la disquera de Franklin) en 1967, tenían la esperanza de que una película de “Amazing Grace” pudiera a ayudar a hacer por el gospel lo que el festival de música Woodstock había hecho por el pop.

Warner contrató al director Sydney Pollack para que la filmara.

Los ensayos iniciaron un mes antes en la Iglesia Bautista Cornerstone Institutional, en Los Ángeles, donde Cleveland, un mentor en la infancia de Franklin, dirigía todo.
Cleveland contrató a Alexander Hamilton, un carismático joven de 27 años, a dirigir el coro.

La sesión resultante transportó a los presentes, con la película de Pollack siendo un documento visceral y directo de una música cargada de sufrimiento y rebosante de júbilo. Sudor y lágrimas corren por el rostro de Franklin. Cleveland solloza. Viejitas se convulsionan en las bancas.

Al correrse la voz de la presencia de Franklin, el público de tamaño modesto de la Noche 1 se convirtió en una masa la Noche 2. El Reverendo C.L. Franklin, padre de Aretha, se apresuró a Los Ángeles para un asiento en primera fila —y para dar un sermón. Mick Jagger y Charlie Watts de los Rolling Stones, que estaban en la Ciudad, también hicieron acto de presencia.

Aunque a Aretha Franklin no le gustó la película y se resistió durante mucho tiempo a su estreno, Sabrina Owens, sobrina de Franklin y albacea de la herencia de la cantante, lo apoyó.

“En el momento en que vi la película por primera vez, hace tres años, supe que otros necesitaban verla”, dijo Owens.