Las ciudades, los pueblos, “aquí” o como le llamemos a donde vivimos deberían darnos lo que necesitamos para una vida digna. Y el poder de participación e incidencia para alcanzar lo digno debería ser compartido entre todos: academia, público, privado y ciudadanía.

“Tenemos ciudades complejas y diversas (…) la ciudad es conflicto y hay un compromiso de dar voz a minorías invisibles. La participación tiene que servir para redistribuir poder”, dijo Gala Pin, concejala de participación y distritos de Ciutat Vella (Barcelona), durante #CiudadesDemocráticas18, donde expertos de varias partes del mundo reflexionaron esta semana sobre tecnología, participación ciudadana y urbanismo colaborativo, con lo que volvemos a la raíz de esta columna: las #RedesTecnopolíticas.

 

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