El cuarto trimestre del año, sin duda, es el más pintoresco, y además rentable. No lo digo por el esplendor del otoño en el hemisferio norte, ni por el calorcito del verano en el sur; bueno sí, aunque estaba pensando en el ambiente festivo, terreno fértil para muchas marcas brillar. Veamos:

En El Salvador, todo comienza con el Oktoberfest de Pilsener; siguen, en noviembre, el Golden Fest y el Black Friday de La Curacao (et al). “También el árbol de San Martín, la Pupusa de Tropical, y las Luces Campero”.

No lorita, las luces Campero serán el próximo sábado, 1 de diciembre y, por 25 años consecutivos, el chapín tierno, jugoso y crujiente, le subirá la temperatura al ambiente festivo y consumista del trimestre.

El campanazo lo dio Pilsener, con su noveno, más completo que nunca, Oktoberfest. ¿Y como no, si fue tremendo viaje por el mundo de la cerveza?

Golden le subió volumen con su tercer, mejor que nunca, Golden Fest. ¿Y como no, si vinieron CNCO, Manuel Turizo, Carlos Vives, y Zion & Lennox?

La locura aumentó con el Black Friday de Raymundo y todo el mundo. Confieso haber caído en tentación, culpa del 30 % en vinos del BAC. Dios quiera, que junto al Cyber Monday de Vidrí, hayan representado un soplo de vida para nuestra enferma economía.

Otro chapín, llamado San Martín, recibe muchos soplos de vida en agradecimiento por su quinto árbol, más alto e iluminado que nunca, en la plaza más emblemática de todo El Salvador. Lástima que no fue Lido, pero allá afuera estamos en guerra, y gana la marca que pega primero, pega mejor.

Así como le pegó Tropical, a Kolashampan, al adueñarse del Día de la Pupusa, marca con récord Guinness de la pupusa más grande del mundo.

Y la magia continuará, con el Sistema Fedecredito presenta a Chayanne, y la 5ª Tuncotlón de Bicimania. Feliz la lora. Yo no tanto, pues no podré competir porque estoy cuico del hombro.

Montar y endosar, consistentemente, experiencias relevantes y diferentes es la llave con la que marcas líderes abren los corazones (y billeteras) de un mar de consumidores.

No tienen que ser mega experiencias: BMW con su X Challenge; la UTEC, 10 años encuestándonos sobre nuestras “Top Brands” (ahora premian); los chompipes de Texaco, y tantas otras, que igual consiguen la llave de corazón, corazón.

En otras latitudes, esta llave cuesta millones. Para muestra, el Macy’s Parade de Thanksgiving en la Gran Manzana; este año, el más frío en su historia desde 1924. Pero, la magia pudo más que el frijol, con 3.5 millones de espectadores, en ruta, y 50 millones en TV. They love Macy’s.

Más legendario aún es el Honda Rose Bowl Parade (1890), y posterior partido de college football, el 1 de enero, en Pasadena. Con razón hay tantos Honda en la 405.

Las marcas también encuentran territorio fértil, invirtiendo millones en bautizar estadios: el Gillette Stadium de los Patriots (football), el ATT Park de los San Francisco Giants (baseball), el Mercedes Benz Arena en Stuttgart (puyazón) y el Toyota Center en Houston (basketball). Con razón hay tantos Toyota en la 610.

Marcas como Uber, BMW, Virgin y Bank of America le apuestan a los maratones de Boston, Berlín, Londres y Chicago respectivamente; y Amazon conectó con los ironmen de Hawái.

“¿Álvaro Torres también pagó millones por el Anfiteatro?” pregunta la lora.

No lorita; tampoco pagaron ni un cinco el Mágico por el Flor Blanca, el Famoso Hernández por el Palacio de los Deportes, ni Evelyn García por el Velódromo. Son bautizos honoríficos, con decreto legislativo, a cuscatlecos con brillo internacional.

“Clap, clap, clap”, aplaude la lora con las pezuñas, y agrega: “Entoins que le pongan Lorita Pepita al zoológico”. Nambe lorita, si vos ni a Guate has ido.

Volviendo al tema, ¿qué otra marca se anima a montar y endosar experiencias relevantes y diferentes en persecución de la llave del corazón? Recuerde, el que pega primero, pega mejor; su marca adquiere valor; su negocio vigor; gana usted, su consumidor y también El Salvador.