El sur de México intenta cortar el paso a la caravana migrante. (EFE)

Funcionarios de migración de la localidad de Huixtla, en el sureño estado de Chiapas, México, volvieron a tratar, aunque sin éxito de evitar el paso hacia territorio mexicano de una nueva caravana de migrantes procedente de Centroamérica.

El Instituto Nacional de Migración (INM) indicó que se trata de tres mil migrantes más que se suman a los ya existentes que atienden en las oficinas de esta entidad que se encuentra saturada.

Los migrantes buscan que el INM les den un salvoconducto, documento de identificación oficial, con el cual puedan continuar su viaje a lo largo de todo México hasta llegar a la frontera norte con EEUU, el objetivo final de su viaje.

En un forcejeo con las autoridades del orden la nueva caravana ingresó al pueblo de Huixtla, cuyas autoridades gubernamentales aconsejaron a sus residentes no salir a las calles y cerrar los negocios para evitar la confrontación con los migrantes.

La municipalidad expresó: “lamentablemente la mayoría no viene de la forma pacífica que nosotros esperábamos”. Esta fría acogida es un claro contraste con la amabilidad vista al recibir las primeras caravanas el año pasado. Pero es que el continuo flujo de migrantes por el pueblo ha cansado a los pobladores residentes.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se inmiscuyó en el tema pidiéndole a las autoridades tanto federales y estatales que se involucren para dar solución inmediata al problema de la atención a los migrantes que pasan desde la frontera con Guatemala.

 

Con información de AP

 

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