Atlético Tucumán no quiere despertarse. Su sueño es hermoso. Desde aquella agónica e increíble clasificación a la etapa de grupos de la Copa Libertadores del año pasado en Ecuador –cuando su avión se demoró, llegó con lo justo al partido ante El Nacional y hasta utilizó la ropa de la selección Sub 20 que estaba disputando un torneo allí– a hoy, un año y medio después, jugando su segunda Copa Libertadores y clasificándose por primera vez a los cuartos de final.