El desarrollo logístico y portuario es de los principales ejes de la transformación y prosperidad económica potencial de nuestro país. Con la concesión del Puerto de La Unión (PLU) a una empresa china por 50 años, prorrogables, este desarrollo es demasiado importante para dejárselo exclusivamente a CEPA y al gobierno de turno, menos ahora que el tema adquirió tan alta sensibilidad política, diplomática y geopolítica. Priorizo, a continuación, los principales puntos de la auditoría propuesta a los diputados de la república:

1. Investigar si el fracaso de la concesión del PLU se debió a una “falta de apetito del mercado” o si este fue inducido con las acciones y omisiones mencionadas, para justificar la reforma de la ley anterior, lanzar la licitación y adjudicarla a una empresa china con la que iniciaron conversaciones hace varios años.

2. Analizar el plan de Puerto Quetzal y de su concesionaria APM-Mearsk de dragar a -15 metros, que a mediano y largo plazo traerían barcos Post-Panamax que bajarían el valor de los fletes de importación y exportación de contenedores, dejando al Puerto de Acajutla fuera de mercado y a El Salvador sin puerto de contenedores. En este contexto, deberá analizarse la pertinencia y viabilidad de un proyecto de inversión de $110 millones en un muelle de contenedores en el Puerto de Acajutla que CEPA impulsaría basada en la recomendación de un estudio de la Agencia Coreana de cooperación.

3. Comparar el diseño del Plan Maestro de ampliación del aeropuerto internacional elaborado por la empresa Kimley-Horn, con las obras realizadas y por realizar durante el presente gobierno, incluyendo la ampliación en curso encomendada a una empresa constructora mexicana, única participante en la licitación. Cinco años después, debe actualizarse el plan maestro, antes de iniciar la 2.ª y 3.ª etapa de la ampliación.

4. Investigar la transparencia, procesos competitivos y precios de cada una de las obras licitadas y adjudicadas en CEPA en el presente y en el anterior gobierno.

5. Investigar por qué CEPA desechó el asocio público-privado para financiar/gestionar la ampliación del aeropuerto internacional, o la propuesta del BID que combinaría un préstamo, inversión privada y la participación de CEPA, optando por endeudarla más con una nueva titularización, y por qué atrasó tres años dicha ampliación.

6. Investigar por qué el gobierno y CEPA no dieron continuidad al impulso del corredor logístico PLU-Puerto Cortés después de las conversaciones sostenidas en el gobierno anterior con el presidente de Honduras por una delegación de CEPA que presidí, continuadas con un equipo de alto nivel de su gabinete, con la asistencia técnica de UNOPS.

7. Investigar por qué el gobierno y CEPA no dieron continuidad a la cooperación del BID de desarrollar el gran proyecto de desarrollo logístico-holístico exportador con el JA Group de León, Guanajuato, cuyo estudio-propuesta concluido en mayo de 2014 fue presentado al gobierno entrante al más alto nivel antes de su toma de posesión.

8. Investigar por qué la actual administración de CEPA en las primeras semanas y meses de su gestión sacó a varios de los profesionales y técnicos más preparados, y provocó el retiro de toda la asistencia técnica internacional lograda en los últimos dos años: el BID que incluyó a CEPA en su Plan Quinquenal de Cooperación financiando dos grandes proyectos, el USTDA que financió el Plan Maestro del aeropuerto, el Departamento del Tesoro que trajo a dos asesores permanentes (una en gestión aeroportuaria y otro en financiamiento de infraestructura y logística), el MCC que financió el estudio del valor por dinero para un asocio público-privado para el aeropuerto, el IFC del Banco Mundial que asesoró la concesión del PLU, el PNUD que dedicaría el informe de desarrollo humano 2015 al desarrollo logístico, etc.

El trabajo sustantivo para la concesión del PLU y la modernización y ampliación del aeropuerto, y sus financiamientos, se hicieron en el gobierno anterior (enero 2012-mayo 2014). El actual presidente de CEPA lideró el deterioro y retroceso institucional, el retraso en la ampliación del aeropuerto internacional, el fracaso de la concesión del PLU y ahora el intento de adjudicarla a una compañía china, y a otras, en su zona extraportuaria. Pero es cierto que él inauguró muchas obras, atribuibles al trabajo sistemático de dos años y medio de un buen equipo técnico-profesional apoyado por la mejor asistencia técnica internacional posible.